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lunes, 9 de julio de 2012

Flash nº 1: La infame muerte de los Villanos



Guion: Geoff Johns
Dibujo: Francis Manapul y Scott Kollins
Portada: Francis Manapul
Recopila Flash v2 1-8, Flash Secret Files 2010

Cuando reviso mi colección de cómics y veo que me falta algún capítulo o tomo, ¡mierda, qué frustración! Me entra la vena completista y no puedo evitar pensar que debería haberlo comprado. Luego me acuerdo de por qué no lo compré, que en realidad es una patata de tebeo y que no valía la pena los euros que costaba. Pero también están esos otros que sí tienen calidad más que suficiente para estar en la estantería, pero que me echaron atrás por el precio. Ese es el caso de tomo -tomazo, más bien- Flash: La infame muerte de los Villanos, el cual he adquirido recientemente con un 30 % de descuento. De 20 euros a 14. Así sí que lo compro, ¿veis?

Supongo que todos recordáis que bajo la máscara de Flash solía estar Wally West, ese chaval que a todos nos caía de puta madre, que había vivido grandes aventuras y etapas y que nos había hecho olvidar a Barry Allen... si es que alguien se acordaba de él, ya que permanecía muerto desde los años 80 y sus aventuras durante la Silver Age no eran especialmente memorables. A decir verdad, a Barry lo conocíamos más por las referencias que hacía Wally y por la veneración que todos los superhéroes hacían hacia él, pero no por sus propios cómics. Nadie se quejaba por ello, la verdad, nadie exigía el regreso de Barry. Su muerte había sido una de las más heroicas y como se suele decir, bien está lo que bien acaba. Pero con la entrada de Dan Didio en la dirección de DC Comics, la editorial se empantanó en conseguir el mayor 'hype' posible... hasta llegar a lo que parecía imposible: el regreso de Barry Allen. Antes, marearon la perdiz cancelando la serie de Wally, lanzaron una nueva protagonizada por Bart Allen -la cual terminó a los pocos episodios con la muerte del personaje- y finalmente, recuperaron a Wally como velocista en una etapa que pasó con más pena que gloria.

Y así es como llegamos a este tomo.

Bueno, más o menos, ya que antes estuvo Flash: Renacimiento -en un más que evidente intento de emular el éxito de Green Lantern: Renacimiento- y Flash: La noche más oscura. El primero es imprescindible y el segundo no tanto.

Ya os he dicho que DC mareó mucho la perdiz.

Vale, ahora sí, ya hemos llegado a este tomo. La infame muerte de los Villanos. Si no has leído esos dos cómics previos o incluso no has leído un comic del velocista en tu vida, puedes entenderlo perfectamente. Solo tienes que saber que Barry está vivo, que trabaja en la policía científica y que su esposa es Iris. Es fácil. Por supuesto, Flash tiene villanos, concretamente a los Villanos, un grupo de personajes que, seguro, al principio te echará para atrás -¿Capitán Frío? ¿Capitán Bumerán? ¿No había mejores nombres?- pero al que le terminas cogiendo cariño.

El responsable de este tomo es Geoff Johns, quien ya había firmado una larga y exitosa etapa en la serie 'pre-hype', cuando a los guionistas les dejaban tranquilos y podían permanecer durante años escribiendo un título. Durante aquellos tiempos descubrimos que los Villanos, pese a lo trasnochados que parecen, en realidad molan. Cada uno de ellos tiene una historia de tragedias y pocos triunfos. Desgraciadamente, solo Johns sabe qué hacer con ellos y en cuanto dejó de escribir The Flash, estos cayeron en desgracia y en contradicciones respecto a lo que se había visto anteriormente. Aquí, Johns los recupera dando una vuelta de tuerca al tema presentando a los Renegados, un grupo de policías del siglo 25 que guardan un gran parecido con los Villanos en nombres, vestimentas y poderes. Los Renegados acusan a Barry de asesinar a uno de los suyos y cuando se analiza el cuerpo de la víctima, Barry descubre que efectivamente, él es el responsable.

Creo que Johns intenta remarcar la faceta de Barry como forense para dejar claro que esta aventura no se podría contar si la protagonizara Wally. Como decía antes, todos apreciamos a Wally, pero hay que reconocer que el trabajo de Barry como policía científico es más interesante y da pie a cómics que, con aquel, no serían posibles. No sé hasta qué punto esto justifica su regreso de entre los muertos, eso sí.

Por otra parte, tenemos alguna que otra referencia a hechos recientes en el Universo DC. Esta serie se lanzó en EEUU como parte de El día más brillante y guarda menciones como "esta noche vamos a cenar con Carter y Shiera" -recién vueltos a la vida en La noche más oscura- o ver al Capitán Bumerán vivo de nuevo y usando bumerans negros como cuando era un Black Lantern... Son cuatro cosillas sin importancia y no molestan, la verdad.

Por último, y no por ello menos importante, nos encontramos con los preciosos dibujos de Francis Manapul, del que me puedo quedar embobabo mirando una página. Qué bien dibuja este tipo y qué bien colorea Brian Bucellato. Y eso que aquí todavía no han desplegado todo su talento artísticos, como harán en la siguiente serie regular. También vemos por aquí a Scott Kollins, a quien todos recordamos con cariño por todos los episodios que hizo de The Flash y que de vez en cuando dibuja alguna cosilla relacionada con los Villanos para rememorar los viejos buenos tiempos. En concreto, se ocupa de los números 7 y 8, que están centrados en el Capitán Bumerán y en el Flash Reverso, importantes además porque encaminan la serie hacia lo que sería Flashpoint.

jueves, 12 de abril de 2012

The Flash nº 1-4

Mira que Francis Manapul dibuja de maravilla y como guionista no es que lo haga espantosamente mal -los hay peores-, pero... la historia que aquí nos cuenta es intrascendente. Pienso que siendo una colección nueva, había que comenzar con una historia lo más épica posible. Pero en su lugar nos encontramos con una aventurilla que pasará sin pena ni gloria y que en otras circunstancias podría haber servido como relleno entre etapas.

Después de toda la polémica que ha rodeado el regreso de Barry Allen, y que ahora se añade que su biografía ha sido modificada, la mejor forma de responder las críticas era presentando grandes historias. Y esta no lo es: la introducción de un amigo de la infancia de Barry me recuerda al de Tommy Elliot en Batman: Silencio. Y, en general, es un recurso típico. Peor aun: el personaje no es nada interesante y me da igual lo que pase con él.

Como decía antes, los dibujos son geniales. Solo puedo criticar el nuevo traje de Flash, con ese diseño noventero que le ha dado Jim Lee. Que no sé por qué si un traje está bien y ha funcionado durante décadas, ahora Lee tiene que añadirle todas esas rayitas que no aportan nada y que solo quedan bien cuando las hace el coreano.

sábado, 3 de marzo de 2012

Green Lantern: Flashpoint

Guion: Adam Schlagman
Dibujo: Ben Oliver, Felipe Massafera, Joe Prado, Robson Rocha
Portada: Andy Kubert
Recopila Flashpoint: Abin Sur nº 1-3, Hal Jordan nº 1-3

En este tomo nos encontramos con el material publicado originalmente en forma de dos series limitadas, una dedicada a Abin Sur y otra a Hal Jordan. Ambos títulos ayudan a comprender la situación de los Green Lantern en el escenario de Flashpoint.

Como es habitual en estos cómics, el problema es que más que preocuparse por contar una buena historia, está centrado en coger todo lo que conocemos y darle una vuelta -ya que esa es la finalidad de eventos como Flashpoint, que todo sea distinto. Así pues, nos encontramos con unos cómics poco interesantes más allá de ver a un Abin Sur que sigue vivo e intenta salvar la Tierra de la guerra entre Wonder Woman y Aquaman o a un Hal Jordan desprovisto del anillo de poder.

Como no podía ser de otra forma, la razón por la que DC publicó dos series limitadas de Green Lantern -con una habría bastado, la verdad- fue el lanzamiento de la película. Había que aprovechar el momento. De hecho, el aspecto de los personajes remite claramente al visto en el filme, como el rostro de Abin Sur o todas esas líneas que decoran los trajes de los Linterna Verdes.

miércoles, 28 de abril de 2010

Flash: Renacimiento

Guion: Geoff Johns
Dibujo: Ethan Van Sciver
Portada: Ethan Van Sciver
Recopila Flash: Rebirth nº 1-6

En este cómic, el guionista Geoff Johns trae de vuelta a Barry Allen, el Flash que murió hace más de veinte años durante Crisis en tierras infinitas. Y más de uno se preguntará que para QUÉ. La verdad es que la trayectoria de Wally como Flash había sido muy positiva; se había ganado el cariño de los lectores y había protagonizado dos etapas de lo más exitosas (una escrita por Mark Waid y otra por Geoff Johns), así que la pregunta sigue siendo la misma: ¿para qué traer de vuelta a Barry Allen? ¿Qué se va a contar con él que no se pueda hacer con Wally? ¿No habíamos dicho que el Universo DC se caracterizaba por la sensación de evolución, del legado que pasa de padres a hijos?

Pienso que por más que digamos que Barry estaba muerto y bien muerto, esto no era así, ya que reaparecía cada dos por tres en forma de flashbacks, dobles malvadados o nietos del futuro (véase la historia El regreso de Barry Allen, Crisis de identidad, etc.). Es más, son tantas las historias que se han contado sobre él que estas son las que han creado la impresión que muchos lectores actuales tienen sobre él. Gracias a esas historias veíamos el potencial que tenía Barry y que, desgraciadamente, no había sido aprovechado por los viejos guionistas. Es más, me atrevo a decir que Barry tiene mucho más potencial que Wally por varias razones: tiene un origen propio, su trabajo como miembro de la policía científica da mucho juego a los guionistas, tiene una relación de auténtica amistad y camaradería con los miembros de la Liga de la Justicia, su biografía se extiende hasta el siglo 31 dando lugar a hijos (los Gemelos Tornado) y nietos (Bart Allen), etc. En cambio, la historia de Wally siempre ha ido a remolque de la suya: su origen es idéntico del de Barry, su trabajo... ¿tiene trabajo?, se relaciona bien con los Jóvenes Titanes pero no tanto con la Liga (no tiene amistad íntima con Hal Jordan, por ejemplo)... Wally es una copia en todos los sentidos, tanto que hasta su esposa, Linda Park, es periodista para hacer el papel que tenía Iris en la vida de Barry.

Con este comic, Geoff Johns intenta demostrarnos que la mitología que se ha creado en los últimos veinte años puede funcionar incluso mejor con Barry porque tiene una base que nunca ha tenido Wally. No se trata de desprestigiar a ese personaje; él ha sido un buen Flash y seguirá siéndolo, pero ahora es el momento de que veamos en acción "al de verdad". Al fin y al cabo, hace unos años nadie daba un céntimo por el regreso de Hal Jordan y ahora es indudable que él es EL Green Lantern. Pero mientras que aquel volvía en Green Lantern: Renacimiento, la vuelta a la vida de Barry no se da en Flash: Renacimiento, sino durante Crisis Final. Así pues, este comic no trata tanto del regreso, sino de qué pasa después de haber vuelto. Y ocurre en la coyuntura ideal, pues de manera paralela transcurre La noche más oscura, precisamente la saga por la que los muertos se están alzando de sus tumbas. Barry fue el primero de muchos héroes en caer, así que tiene una relación especial con la muerte.

martes, 9 de junio de 2009

FLASH: WONDERLAND

Guion: Geoff Johns
Dibujo:
Ángel Unzueta
Entintado
: Doug Hazlewood
Portada:
Ángel Unzueta


Recopila The Flash nº 164-169

136 págs. 14 €

Mike Baron, William Messener Loebs, Mark Waid, Grant Morrison, Mark Millar... Es difícil mantener el nivel de una serie que en sus más de quince años de historia ha contado con tales escritores. Todos ellos aportaron su granito de arena a la hora de definir al personaje de Flash y ese legado llegó a las manos de Geoff Johns, el hombre que hizo revolucionar, de nuevo, The Flash .

Pero su ya mítica etapa en esta serie se produjo de la manera más inocente e insospechada, cuando el editor le encargó una minisaga de seis episodios que diera tiempo hasta que se encontrara al guionista ideal... y es que nadie se podía imaginar era que ese guionista iba a ser el propio Johns . Esa historia (publicada en los números 164 al 169) recibió el título de Wonderland , una historia en la que Wally West se encontraría en un mundo muy distinto al suyo y en el que Barry Allen, su tío, seguía vivo, o que la Liga de la Justicia se disolvió al poco de formarse. Se trataba, en definitiva, de una saga autoconclusiva, sin mayor importancia de cara la continuidad del personaje de no ser por que Johns siguió como guionista más allá de Wonderland . Algunos de los personajes que debutaron en esta historia como el policía Chyre o Plunder serían recuperados posteriormente cuando Johns se afianzara como escriba regular de The Flash .

Si por algo ha destacado el guionista fue por el paulatino cambio que se produjo en la serie, alejándola del modelo de historias que hicieran Waid y otros. Johns jugaría con dar mayor protagonismo a los habitantes de Keystone City o a recuperar a los histriónicos villanos de Flash que, en sus manos, pasaron de ser simples bufones a tipos interesantes. En Wonderland , al ser una saga hecha con pocas miras de futuro, no se puede apreciar todo ese tipo de detalles y, por ejemplo, la narración se sigue realizando en primera persona como hiciera habitual Waid. De todas formas, en Wonderland ya se puede intuir el interés que tiene el guionista por ciertos villanos como el Capitán Frío o el Amo de los Espejos que son co-protagonistas de la misma.

Este arco argumental cuenta con los dibujos de Ángel Unzueta , uno de esos tipos que demuestra desparpajo y ganas de hacerlo bien, pero del que el complicado mercado norteamericano parece haber olvidado a las primeras de cambio. Con un estilo similar al de Carlos Pacheco (pero con mayor sensanción de movimiento y menor elegancia en los detalles), Unzueta hace seis buenos cómics que, siendo justos, debería de haber recibido mayor recompensa que el hacer un simple Secret File , que es precisamente lo que pasó.

Wonderland , sin tener los grandes aciertos que caracterizarían a la etapa de Johns , es una entretenida lectura que sirve, inconscientemente, a modo de prólogo para dicha etapa. Estos cómics, por cierto, no han sido reeditados en Estados Unidos, así que la única forma de conseguirlos es, o bien comprando el tomo publicado por Norma Editorial en junio de 2003, o adquiriéndolos en inglés a través de alguna librería especializada. Mi consejo, obviamente, es que compréis el tomo español, que ya puestos luce una bonita portada hecha adrede por Unzueta .